A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
De pena murió un burro en Cartagena.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
La mentira produce flores, pero no frutos.
El inicio es la mitad de la tarea.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Lo imposible, en vano se pide.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
La cortesía exige reciprocidad.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Hacer una montaña de un grano de arena.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
A quien le dan pan que no coma.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.