Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Colgar los guayos.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Más vale un hoy que diez mañanas.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
De casa del abad, comer y llevar.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
La sal no dice de sí misma que es salada.
El sabio calla, el tonto otorga.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Hay que predicar con el ejemplo.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Las sueños, sueños son.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Necio es quien con necios anda.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Aunque el asno vaya a la Meca no por eso es peregrino.