Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
La esperanza es lo último que se pierde.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Darás con la cabeza en un pesebre.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Más peligroso que chocolate crudo.
A gran seca, gran mojada.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Saco de yerno, nunca es lleno.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Hasta los animales cuidan sus crías.
De mi maíz ni un grano.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
No tires piedras sobre tu tejado.
Al loco y al fraile, aire.
El triunfo de los crueles es breve
A la mula vieja, alivialé la reja.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
A la bota, darla el beso después del queso.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Para vos me peo y para otro me afeito.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Las obras, con las sobras.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.