En abril, va la vieja a veril.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Llamar al gato, gato.
Quien ríe y canta su mal espanta
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Reino dividido, reino perdido.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Incluso el día más largo tiene un final
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Muchos pocos hacen un mucho.
El amor no hace hervir la olla
Si no vas a planchar, no arrugues.
Copas son triunfos.
Dos fuentes, dos ríos.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
El que necesita, te visita.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
La barca pasa, pero el río queda.
Alegría amagada, candela apagada.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Abril, lluvias mil.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Amor nuevo, olvida el primero.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
Amor nunca dice basta.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Más ordinario que una monja en guayos.
El que la sigue la consigue.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Saber uno los bueyes con que ara.
El ojo del amo engorda el ganado.
No existe más amor que el amor a primera vista
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
En cada casa, un solo amo.
Peor es mascar lauchas
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Dos capitanes hunden la nave.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.