Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Poca cuadrilla, vida tranquila
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Dos capitanes hunden el barco.
Hecha la ley, hecha la trampa.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
La puerca tira del tapón
Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Escoba nueva, barre bien.
Nunca con menores, entables amores.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
El hombre pone y la mujer dispone.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Pensando en pajarito preña'o
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.