La buena hija dos veces viene a casa.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Cada loco con su tema.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
De la risa al duelo un pelo.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Más ven cuatro ojos que dos.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
La barca pasa, la orilla queda
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Alegría y desgracia no son eternas
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Una buena dote es un lecho de espinos
Tal padre, tal hijo.
Donde se está bien nunca se muere
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Tener el juego trancado.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.