Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Todo se pega, menos la hermosura.
Moza de Burgos, tetas y culo.
Quien lo hereda no lo hurta.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Hombre osado, bien afortunado.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
La buena ropa abre todas las puertas.
Por la panza empieza la danza.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Barájamela más despacio.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Arca abierta al ladrón espera.
Todo lo que brilla, no es oro.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El sabio calla, el tonto otorga.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
No hay camino sin tropiezo.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Al acebuche no hay quien le luche.
Más vale mendrugo que tarugo.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Un hombre sin relación, es un hombre muerto.
La envidia es una mala consejera.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
El que la deba, que la pague.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Más matan faldas que balas.
El miedo no anda en burro.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.