El que es culpable puede reincidir.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
El que no se fía, no es de fiar.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Por el interés te quiero Andrés.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Dar y tejer es buen saber.
Cuando el río suena, agua lleva.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
El que tiene lengua a Roma va.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
De petaca ajena, la mano se llena.
Las piedras rodando se encuentran.
Ni vive, ni deja vivir.
Donde no llega la mano, llega la espada.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
A gran solicitud, gran ingratitud.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
La ira es locura el tiempo que dura.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
La más cauta es tenida por más casta.
A cada cosa le llega su tiempo.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.