No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Vale menos que lo que costó bautizarle.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
La sangre del pobre el rico se la come.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
En Mayo regresa el rebaño.
Mujer tan ancha es que no usa la escoba y menos la Plancha.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
El parir y amasar siempre empezar.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Hay que poner tierra de por medio.
Querer sanar es media salud.
Amistades conserva la pared medianera.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.