Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El amor es de hermano y no de señor.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Ni en pelea de perros te he visto
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Quien te adula, te traiciona.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
No da un tajo ni en defensa propia.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Tiene la cola entre las patas
La vida es la novia de la muerte.
Ira de hermanos, ira de diablos.
No hay refrán que no sea verdadero.
Está mal pelado el chancho.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
El pez grande se come al chico.
Se heredan dinero y deudas
A flores nuevas, afeite perdido.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Que cada sacristán doble por su difunto.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Deja al menos un huevo en el nido
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.