Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
El nuevo paga novicial.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Junio brillante, año abundante.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Abogacía que no zorrocía.
El que come tierra, carga su terrón.
Buey que rumia, nada le duele.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Juegos de manos son de bananos.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
No de plata sino de barro.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
La letra mata, su sentido sana.
El mal trago pasarlo pronto.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Sacar los trapos al sol.
A capa vieja no dan oreja.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
Ni raja, ni presta el hacha.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
El que no chilla, no mama.
Llegar a punto de caramelo.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.