Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Donde no hay, pon y encontrarás.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
Moza franca, bien juega el anca.
De sabios es variar de opinión.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Escucha el silencio... que habla.
Un loco hace ciento.
No hay dicha, sino diligencia.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Donde entra tajada no entra rebanada.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Todo hombre tiene su manía.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Señal fija de agua, verla caer.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Dar palos de ciego.
Hacer favores, empollar traidores.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Cada gusto cuesta un susto.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.