Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Aun si el camino es conocido, pregunta.
El queso pesado, y el pan liviano.
Nadie muere motón.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Dios perdona a quien su culpa llora.
A roma va, dinero llevará.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Hacer el agosto.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
Más chuletas y menos servilletas.
Agua fina saca la espina.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
Los duelos con pan son menos.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Además de cornudos, apaleados.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
La mejor fraternidad es la desgracia.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.