Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
Son como uña y mugre.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
A gran prisa, gran vagar.
Con buena escoba, bien se barre.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Para el avaro, todo es caro.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Por lo que uno tira, otro suspira.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Año malo, panadera en todo cabo.
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Tiempo pasado siempre es deseado.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
Nadie sabe para quien trabaja.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
La mucha tristeza sueño acarrea.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
A escote nada es caro.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.