Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
De padres cantores, hijos jilgueros.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Nunca viene una desgracia sola.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Vayan las verdes por las maduras.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Cada uno con su humo.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Vísteme despacio que tengo prisa.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Arrieros somos y en el camino andamos.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
El amor lo perdona todo.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Contra el flato, bicarbonato.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
La sardina y el huevo a dedo.
El gandul es un cadáver con apetito.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Favor del soberano, lluvia en verano.