Quien hizo una, hará ciento.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Arroz pasado, arroz tirado.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Ama a tu amigo como a ti mismo
Del buen vecino sale el buen amigo.
Meterse en la boca del lobo.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Los pensamientos no tienen fronteras
Año nuevo vida nueva.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
La hacienda, el dueño la atienda.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Una abeja no hace colmena.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El ama brava, es llave de su casa.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
¡Se nos creció el enano!
La traición place, más no el traidor que la hace.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Buena fama, hurto encubre.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Nada tiene al que nada le basta.
Las paredes oyen.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.