Por unas saludes, no te desnudes.
Aguas de Abril, vengan mil.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Lo bello es difícil.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Cerrado a cal y canto.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Aseada aunque sea jorobada.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Manos blancas no ofenden.
A cualquier cosa llaman rosa.
Hablar por referencias es casi mentir.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
El que bien ama, tarde olvida.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Barba a barba, vergüenza se cata.