No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
En carrera larga hay desquite.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
El tiempo todo lo cura
La sugestión obra.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
La lengua queda y los ojos listos.
Buen moro, o mierda u oro.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
La fuerza no es un remedio
Dar es corazón, pedir es dolor
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Lo que siembras cosechas.
Burla pesada, en veras acaba.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Muerte deseada, vida prolongada.
A causa perdida, mucha palabrería.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Al son que te tañan, a ése baila.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
A tal puta, tal rufián.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Por unas saludes, no te desnudes.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.