La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
En Octubre echa pan y cubre.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Burgáles, mala res.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
No hay más araña que la que teje.
Del lobo un pelo.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
El que bien te quiere no te engaña.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Borrón y cuenta nueva.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
El amor muere de mal ausencia.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Cruz y raya, para que me vaya.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Dios da pan a los que no tienen dientes.