Una abeja no hace colmena.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
El que no arriesga, no pasa el río.
¿Usted qué come que adivina?
La risa hace buena sangre
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
El que come y canta algún sentido le falta.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Amistad de yerno, sol en invierno.
Dar palos de ciego.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Ser amable es ser invencible.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Más fea que una patada en la canilla.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Dama tocada, dama jugada.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
La suerte nunca da, solo presta.