Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
No te alabes antes de que acabes.
Como pecas, pagas.
A quien has de acallar, has de halagar.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Ojo al parche.
la ropa son alas.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Come y bebe, que la vida es breve.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Vino y mujer, te ponen al revés.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El que las sabe, las tañe.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
La contradicción es la sal del pensamiento
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Más ordinario que una monja en guayos.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
El vino y la mujer se burlan del saber.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
O todos en la cama, o todos en el suelo.