Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Sacar la brasa con la mano del gato.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Cuidado con la adulación
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Palabra de boca, piedra de honda.
Por las vísperas se conocen los santos.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Cerrado a cal y canto.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Hablar por la boca del ganso.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
El frío conoce al encuero.
El corazón nunca es engañador.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Idos y muertos, olvidados presto.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
De buen chaparrón, buen remojón.
Qué es una raya más para el tigre.
Grandotas aunque me peguen.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Hacer la del humo.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Le busca las cinco patas al gato.
Ahí está la madre del cordero.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.