Quien quita lo que da, al infierno va.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El zorro viejo huele a trampa.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
La ambición mató al ratón.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Cinco: por el culo te la hinco.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
No se cazan liebres tocando almireces.
La mentira busca el rincón.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
El corazón conoce la amargura del alma.
Cada loco con su tema.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Pan con ojos y queso sin ellos.
La mentira produce flores, pero no frutos.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
El amor vence todo.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
El ídolo adulado pronto ennegrece