A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Que difícil es hacer el amor en un Simca 1000.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Canas y armas vencen las batallas.
La crianza es buena los trece meses del año
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Antes muerte que vergüenza.
Loro viejo no aprende a hablar.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
La buena uva hace buena pasa.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
El que no se consuela es por que no quiere.
El que de nada sabe, de todo se unta.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
A las obras me remito.
El día nunca retrocede de nuevo.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Romero ahíto saca zatico.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
La buena cena, temprano suena.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Al melón maduro, todos le huelen el culo.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Suerte, y al toro.
De todas maneras, aguaderas.
El hablar mismo idioma.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Al agradecido, más de lo pedido.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.