Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Mucho preito hace mendigo.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
Volverse la albarda a la barriga.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Este navega con banderita de pendejo.
Llave puesta, puerta abierta.
A medida del santo son las cortinas.
Una palabra deja caer una casa.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Amigos y libros: pocos y buenos.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.