Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Para aprender, perder.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
A dádivas, no hay acero que resista.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Por una oreja entra y por otra sale.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
No siempre es mejor el que más te gusta.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
¿De que vas, Santo Tomas?
Hable el sabio y escuche el discreto.
Dale con que va a llover.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Nadie se meta donde no le llaman.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Quien bien siembra, bien coge.
Saber cuántas son cinco.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Dos no discuten si uno no quiere.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.