Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Amor de casada no vale nada.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Agárreme, que llevo prisa.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La razón la tiene Sansón.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
No hay que llevar cocos al puerto.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Más mueren de hartos que de faltos.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Échate este trompo a la uña.
A dádivas, no hay acero que resista.
Flaco hombre, mucho come.
La necesidad hace maestros.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.