Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Una manzana roja invita piedras.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Cada mochuelo, a su olivo.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Casa de esquina, para mi vecina.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Dulce y vino, borracho fino.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Matar un tigre.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Los pies van donde va el corazón
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Ojo por ojo, diente por diente.
El que la sigue la consigue.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Estar armado hasta los dientes
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Joven intrépido no deja memoria.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Depende de cómo caigan las cartas
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.