El dolor del viudo es corto pero agudo
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
La gloria del amante es la persona amada.
Más dañado que agua de florero.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Si te he visto no me acuerdo.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
En septiembre cosecha y no siembres.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
A llorar al cuartito.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Todos los caminos conducen a roma.
Sigue los impulsos de tu corazón
Amores de lejos no son parejos.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
El que la hace, la paga.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Tener un hambre de lobo.
El amor entra por los ojos.
Un simple roce de mangas es el inicio del amor
Tarea que agrada, presto se acaba.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
El pez muere por su propia boca.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
La menta, el amor aumenta.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Si te queda el saco.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Los extremos nunca son buenos.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra