El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Hijos y mujer añaden menester.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Tapados como el burro de la noria.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Jamás digas: nunca jamás.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Quien calladamente arde, más se quema.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
En casa pobre, pocos cuentos.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Cada cual se cuelga lo que mata.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
El que poco pide, poco merece.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.