Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
En Octubre echa pan y cubre.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Con todos corro y con ninguno me paro.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Tirar la piedra y esconder la mano.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Mucho sabe quien callar sabe.
Hablando mal y pronto.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
El buen vino para el catador fino.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Todo lo que no se da, se pierde.
No hables por boca ajena.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
La cabra siempre tira al monte.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Si voy, con lo que te doy.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
No es posible defenderse del aburrimiento