Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Hablando se entienden los blancos.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Tenés cola que te machuquen.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Demasiada alegría es dolorosa
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Hay desgracias con suerte.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
De un peligro, con otro me libro.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
¡Chínchate un ojo!
Muerte no venga que achaques no tenga.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Le dijo la sartén al cazo.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
La muerte regalos no prende.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Quien en ti se fía, no le engañes.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Mucho apretar, listo aflojar.