Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Refran viejo, nunca miente.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Vida sin amor, años sin verano
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Calienta más el amor que mil fuegos
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Tener el juego trancado.
Cojo con miedo, corre ligero.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
No es bueno huir en zancos.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Digo y redigo que la breva no es higo.
El agua va siempre al río.
En el pedir no hay engaño.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Perro ladrador, poco mordedor.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?