Cuerpo descansado, dinero vale.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
El que da porque le den, engañado debe ser.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Lo bello es difícil.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
pajero como tenedor de oveja.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Por el rastro se da con la liebre.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Gente parada, malos pensamientos.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Un protector es como un manto.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Al catarro, con el jarro.
En bote pequeño la buena mermelada.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Hasta el rabo, todo es toro.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Cada quien, con su cada cual.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Cada bota huele al vino que tiene.
La verguenza es último que se piedre.