No estará muy triste, quien de rojo viste.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
A amante que no es osado, dale de lado.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
La lengua queda y los ojos listos.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
De día beata, de noche gata.
A buen sueño, no hay cama dura.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Frio, frio, como el agua del rio.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Soñar no cuesta nada.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Esto es de rompe y rasga.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Dichosos los ojos que te ven.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Una maravilla, con otra se olvida.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Un deber fácil no es un deber
Limando se consigue de una piedra una aguja
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Casa sin madre, río sin cauce.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
La buena hija dos veces viene a casa.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Pan con ojos y queso sin ellos.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
El marido celoso nunca tiene reposo.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.