Querer es poder.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
A refajo verde, ribete encarnado.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
No hay que reírse de la felicidad
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Más duro que sancocho de pata.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Amor hace la llaga, y él, la sana.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Con promesas no se cubre la mesa.
A cada lechón le llega su noche buena.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Por el becerro se amansa la vaca
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
El río pasado, el santo olvidado.
Sal derramada, quimera armada.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Ítem de lista viñeteada
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
El hombre casado, ni frito ni asado.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
El que bien te quiere no te engaña.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Estas son de mi rodada.
La libertad es un pan bien cocido
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Refregadas, duelen más las llagas.