Lo barato, sale caro.
La col hervida dos veces mata.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
De cuentos suele irse a chismes.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Si vas para volver, no vayas.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
El perro viejo no ladra sin razón.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Más duro que sancocho de pata.
A la vejez, cuernos de pez.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Quien sabe, sabe.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Querer es poder.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Si amas a alguien, déjalo libre.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Ítem de lista viñeteada
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
No hay que reírse de la felicidad
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Vino y mujer, te ponen al revés.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.