Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
La barca pasa, pero el río queda.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Roma, acuerdos y locos doma.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
La mentira busca el rincón.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
A más años, más desengaños.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
No se envía a un muchacho a recoger miel
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
De luengas vías, luengas mentiras.
El que no ama, no se desilusiona.
Si las paredes hablaran.
La felicidad no es cosa de risa
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Más vale que sobre que no que falte.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Quien ama, teme.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
El hombre propone y Dios dispone.