Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Buena vida, padre y madre olvida.
Una flor no hace primavera.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Leche y vino, veneno fino.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Bien te quiero y mal te hiero.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
La fe no tiene miedo.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Lo estancado se pudre.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Reniego de señora que todo lo llora.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Estar como caimán en boca de caño.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
No gastés pólvora en chimancos.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La flor caída no vuelve a la planta
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Con leña prometida no se calienta la casa.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Muchos componedores descomponen la novia.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
No juzgues el barco desde tierra