Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Muchos componedores descomponen la novia.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
A malos ratos, buenos tragos.
Reniego de señora que todo lo llora.
El que canta, sus males espanta.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Ahora adulador, mañana traidor.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
La fe no tiene miedo.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
No gastés pólvora en chimancos.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Lo estancado se pudre.
El dinero hace al hombre entero.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Estar como caimán en boca de caño.
Amor de dos, amor de Dios.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Quien escribe mucho desvaría
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.