El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Perro ladrador, poco mordedor.
De buena harina, buena masa.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Es de sabios cambiar de mujer.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
De noche madrugan los arrieros.
Baila más que un trompo.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
No son malos tiempos, es malo el hombre
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Escoba nueva, barre bien.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Cruz y raya, para que me vaya.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
No hay mejor condimento que el hambre.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Quien mucho da mucho recibe.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Cerrado a cal y canto.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.