Gran mal padece quien amores atiende.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
El que nace chicharra, muere cantando.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Por el árbol se conoce el fruto.
Peor es mascar lauchas
Carta echada, no puede ser retirada.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Una golondrina no hace verano.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Abre la boca que te va la sopa.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Más vale estar solo que mal acompañado.
Donde se está bien nunca se muere
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
No quieras nunca buenos comienzos.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
El que de joven corre, de viejo trota.
Una sola vez no es costumbre.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
A palabras necias, bofetones.
Bodas largas, barajas nuevas.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Dulce y vino, borracho fino.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Si truena es porque va a llover.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Genio y figura hasta la sepultura.
La monotonía genera aburrimiento
La curiosidad mató al gato.
Aquel que guarda siempre tiene.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Te conozco, pajarito.