Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Cada loco con su tema.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Amor de amos, agua en cestos.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
El que parte y reparte toca la mejor parte
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
De hora en hora, Dios mejora.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Freír todo el arenque para comer las huevas
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Los pensamientos no tienen fronteras
La verdad es de un solo color
A flores nuevas, afeite perdido.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
El amor no hace hervir la olla
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El que la sigue la consigue.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
La belleza es un reino que dura poco
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Amor con casada, solo de pasada.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Gran mal padece quien amores atiende.