Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Hacerse el sueco.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
El muerto se asusta del degollado.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
La primera señora, la segunda escoba.
El mundo es de la gente activa
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
El pan es freno del vino.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Un perro sabe donde se tira comida.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
A comida de olido, pago de sonido.
Son cucarachas del mismo concolo.
Parva trillada, parva beldada.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Necesitado te veas.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
A tu casa venga quien te eche de ella.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.