Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Al buen callar, llaman Santo.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Ara con heladas, que matarás la grama.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Hacerse el sueco.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Todo lo que no se da, se pierde.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Hacer una montaña de un grano de arena.
El perezoso siempre es menesteroso.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
A comida de olido, pago de sonido.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
En claustros de locos, están los más pocos.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Más pija que el Don Bosco.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Averiguelo, Vargas.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Tinto con jamón es buena inyección.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Tu quieres que el león me coma.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Una obra mala, con una buena se paga.
Toma y daca.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Son cucarachas del mismo concolo.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.