Más ata pelo de coño que maroma de barco.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Ande o no ande, caballo grande.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Al son que le toquen bailan.
No hay pero que valga.
El trompo mientras más lo lían más baila.
No dar su brazo a torcer.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Con pelito... no hay delito.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Hay quien las mata callando.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Cuando tu ibas, yo venia.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Galga salida, a liebre parida.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
A bien obrar, bien pagar.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
No caben dos pies en un zapato.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Albarcas y coladores, de abedul son las mejores.
La unión hace fuerza.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Junio brillante, año abundante.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.