El hombre afortunado tiene pan y amigos
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
El que ríe el último, ríe mejor.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Como se vive, se muere.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
El inicio es la mitad de la tarea.
Que cada cual espante sus pulgas.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Por la peana se adora al santo.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
A barba muerta, obligación cubierta.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
El trompo mientras más lo lían más baila.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Ande o no ande, caballo grande.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Una abeja no hace colmena.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
El buen libro de las penas es alivio.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Cuando la culebra canta, señal de agua.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].