El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
El buen vecino, arregla el camino.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Hacienda de pluma, poco dura.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
No todo el que llora, de pena llora.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
No es quejido, sino que jode.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Esto está en chino.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La buena uva hace buena pasa.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Gratis, hasta las puñaladas.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
El que bien vive, harto letrado es.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
El agradecido no olvida el bien recibido.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.