Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
La lluvia no se queda en el cielo.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
El muerto delante y la griteria atrás.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Fiado has, tu pagarás.
Más fea que un carro por debajo.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
De boca para fuera.
El buen mosto sale al rostro.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Agua y sol, tiempo de caracol.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Le debe a cada santo una vela.
Moza dominguera no quiere lunes.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
A burro muerto, la cebada al rabo.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Los mejores pilotos están en tierra.
A buenas horas, mangas verdes
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Mudarse por mejorarse.
Donde dije digo, digo Diego.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Atrás viene quien las endereza.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Estar como las putas en cuaresma.
En casa del que jura, no faltará desventura.