No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Tenés cola que te machuquen.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Donde dije digo, digo Diego.
El que quiere baile, que pague músico.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Moza dominguera no quiere lunes.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
No necesito niguas para ser tishudo.
Chico de plaza, chico de mala raza.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Jugar a las cartas vistas.
Con el mismo cuero las correas.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
En casa pobre no hay mujer buena.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Agárrate, que hay curvas.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Madre dispuesta, hija vaga.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
El que rompe, paga.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Hacer buenas (o malas) migas.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.