Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
La mala cama hace la noche larga.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Hablar por referencias es casi mentir.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Agrandado como alpargata de pichi.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Una obra acabada, otra empezada.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Al músico viejo le queda el compás.
Libros cerrados, no hacen letrados.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Salir junto con pegado.
Belleza de cuerpo no se hereda
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
La mujer casta esta siempre acompañada.
A la bota, darla el beso después del queso.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
A gran seca, gran mojada.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Todo hombre tiene su manía.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Hurta y reparte, que es buen arte.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
No falta de que reirse.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.