A gran seca, gran mojada.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Mal ajeno, no cura mi duelo.
A cada ermita le llega su fiestecita.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Este navega con banderita de pendejo.
A la bota, darla el beso después del queso.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El arroz ya está cocido.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Nunca cages mas de lo que comes.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
A cada paje, su ropaje.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Creer a pie juntillas.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
No falta de que reirse.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Vive y deja vivir.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
La mala cama hace la noche larga.