El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
El primer deber del amor es escuchar.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
La alegría es el remedio universal de todo mal
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
La falta de progreso significa retroceso.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
El que mal anda, mal acaba.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
El primer amor nunca se olvida
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Sal derramada, quimera armada.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
El que persevera triunfa.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
El más fuerte teme a la muerte.