Moro viejo no puede ser buen cristiano.
La alegría da miedo
A misa temprano nunca va el amo.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
La oración breve sube al cielo.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
La necesidad tiene cara de hereje.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Es tiempo de vacas flacas
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Lo prometido es deuda.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Quien calla otorga
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Los hombres son mejores que su teología
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Putas y frailes andan a pares.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Está mal pelado el chancho.
Desvestir un santo para vestir otro.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
De pequeños principios resultan grandes fines.