Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Dios nos coja confesados.
Moro viejo, mal cristiano.
Criados, enemigos pagados.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
A confesión de parte relevo de prueba.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Atente al santo y no le reces.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
A la ocasión la pintan calva.
A otra cosa mariposa.
Casa vieja todo es goteras.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Bicho malo nunca muere.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
El hábito no hace al monje.
Al pan se arrima el perro.
A marido ausente, amigo presente.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Ojo por ojo y diente por diente.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El amor destierra la vergüenza.
Dios castiga sin dar voces.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Del joven voy, del viejo vengo.
Matar dos pájaros de un tiro.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Si existe, se ve
Palabra dada, palabra sagrada.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Tras de corneados ? Apaleados.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Quien siempre adula se quema las mangas
A mucho amor, mucho perdón.